
EL DÍA DE LOS ZURDOS
El 13 de este mes, agosto, no está dedicado a un país o a un héroe, como otros que hemos comentado últimamente, sino a muchas personas heroicas entre las que sin modestia me incluyo: los de la izquierda…y no hablo de ideologías políticas.
. La izquierda a la que deseo referirme hoy es la mano; hablar de los problemas y sufrimientos que pasamos los zurdos en este mundo diseñado para diestros.
¿Exageración? Eso dirán quienes no pertenecen a este grupo, y ni siquiera se han detenido a observar a un zurdo. Yo, que nací zurda sin remedio, puedo relatarles mis sinsabores.
El primer malentendido es aprender a comer. Tu mamá quiere que tomes la cuchara con la mano derecha. Cuento por suerte con una madre inteligente que detectó con facilidad mi torcida inclinación, y no insistió acerca de la mano derecha. Pero he sabido de muchos colegas que fueron obligados inflexiblemente a llenarse cara y ropa de papilla, con tal que usaran la famosa mano diestra.
Llega el tiempo de ingresar al jardín de niños; vuelven los problemas. “¿Con qué mano se debe tomar la crayola, niños? Tres pasos hacia la mano con la que pintan”. Y más adelante, el suplicio mayor: la escritura. ¿Han observado escribir a un zurdo? ¿No es cierto que por más años que lleve haciéndolo, se nota la poca naturalidad de los movimientos? ¡Y no se diga en un pizarrón! Claro, la escritura está pensada y diseñada para la mano derecha; los zurdos escribimos contra la trayectoria normal del proceso cerebro-movimiento-trazo. Conozco una chica zurda que se rebeló por completo y escribe de derecha a izquierda, pero tuvo que reinventar los caracteres. Para leer una carta suya es necesario usar un espejo.
Otra tragedia del kinder: ¡recortar! Cuando yo era niña, no existían las tijeras para zurdos. Usar este instrumento con la mano errónea lo hace inmanejable; el papel o la tela quedan mordidos, y es casi imposible seguir una línea de corte.
En este proceso de aprendizaje se intercalan varios tropiezos cotidianos: se prohíbe saludar o persignarse con la mano izquierda; las llaves de agua, el sentido en que abren las puertas, el giro de las chapas, la lógica con que se distribuyen baños públicos, elevadores, etc., todo pertenece al mundo de los diestros.
Tuve serios problemas también para aprender a coser, bordar y tejer. Porque las puntadas tienen un procedimiento: diestro. Mi primer maestra de bordado, en la escuela de monjas, era una religiosa bastante anciana que me prohibía usar la mano izquierda, ¡imaginen una labor tan detallada como ésa, con la mano que no es hábil! Me resultaba imposible. Pasaba toda la clase haciendo porquerías y después, a escondidas porque el bordado no se debía sacar de la escuela, lo llevaba a casa para deshacer y rehacer todo durante la noche. Por fortuna a tejer me enseñó una amiga de mi madre que es también zurda. (Confieso que todos estos viacrucis fueron en vano, porque hoy detesto todas esas labores).
Más tarde quise aprender a tocar la guitarra. Otro fracaso. Intenté copiar a la maestra como en espejo, pero acabé abandonando la idea. Logré subsanar la deficiencia en la danza, concentrándome en dar siempre el primer paso en contrasentido de mi instinto. Conseguí manejar automóviles, que también están pensados para diestros. Ahora mismo, frente al teclado, tomo conciencia de que el mouse no es para zurdos, ni las teclas de espacio, retroceso, enter, etc.
Pasadas algunas semanas de mi ingreso a la Universidad, comencé a sufrir de dolores de espalda; los causaba la postura al escribir sobre una pequeña paleta, del tamaño del cuaderno, colocada a la derecha del asiento. Organicé una protesta escrita, recabando firmas de todos los zurdos que encontré, para solicitar bancas con paleta izquierda. Afortunadamente logramos unas cuantas por salón, dos semestres más tarde. Por desidia no he intentado un movimiento semejante para hacer saber a los fabricantes de peladores de papas, abrelatas, tenedores para postre y otros artículos domésticos, lo difícil que me resulta usarlos.
Algunas personas dicen que los zurdos somos más inteligentes. No sé si es como premio de consolación a nuestro esfuerzo cotidiano, o, si a causa de él estemos en constante alerta y desarrollemos una viveza necesaria, como la de los niños de la calle.



1 comentarios:
Hola Bertha!
Primero debo confesarte que es la segunda vez que te leo y me parece muy interesantes tus enfoques de las cosas que nunca habia pensado como este blog de las personas zurdas... suena un poco discrimante no? mmmm... bueno quizas!!
Ahora me he dado cuenta que las personas zurdas tienen que luchar con este mundo en el que todo esta estandarizado a personas que en mayoria (sin ninguna base documentada) son diestras, pero es una lucha que la combates dia dia y esto como resultado nos daria la adaptacion de nuestro entorno.
Las personas zurdas son mas inteligentes mmmm... muy buena hipotesis no lo se... pero lo que si se es que siempre me seran mas atractivas... buen punto no?
Te mando un saludo y seguire leyendote esperando que tus proximos post sean igual o mas enfocados a estas ideas que en este mundo no muy civilizado nos den un enfoque acerca del por que y para que estamos aqui parados nentre la nada.
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