Mis novelas

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jueves, noviembre 17, 2022

JULIO CÉSAR, EL MODELO DE LOS DICTADORES

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Está de moda hablar de dictadores: de los que en este tiempo lo son, sin tapujos, de los que desean serlo y de los que lo parecen… Sin embargo, nada tiene de moderna esta forma de gobierno, que el diccionario de la RAE define como: Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.

Dicha forma de gobierno surgió en el siglo VI antes de nuestra era, en la antigua Roma, como una magistratura extraordinaria ejercida temporalmente con poderes excepcionales, ante una situación de emergencia. El primer dictador registrado por la historia fue Tito Larcio, nombrado para hacer frente a los latinos y sabinos que amenazaban al estado romano y habían secuestrado a las mujeres durante una fiesta… vaya que era una situación de emergencia.

Y en este argumento de la emergencia política y social se han apoyado muchos de los dictadores de la historia moderna; lo temporal lo hacen tan largo como pueden.

Pero volvamos a Roma, es decir, al punto de partida y, en especial al dictador más famoso de la historia, el modelo de todos los que han tomado el poder bajo esa forma y, también, de todos los que, en tiempos más cercanos, se han soñado y se sueñan ejerciendo un poder sin freno.

Gayo Julio César nació en el año 100 a.C., en el mes de Quintilis, que después se llamaría mes de julio en su honor, al seno de una familia patricia pero, como diríamos por aquí, venidos a menos en cuestión económica.

Desde niño mostró las cualidades innatas que, desarrolladas al máximo gracias a su afición por el estudio de todas las ramas del conocimiento y a su don para aprovechar las oportunidades y salir de los problemas, lo convertirían en un ícono de la historia de la humanidad. Entre sus habilidades más notables estaban el don de la palabra (era un orador fascinante) y la facilidad para concebir estrategias.

Uno de los personajes fundamentales para el ascenso de Julio César fue su tío Gayo Mario, un reconocido militar y político, que se convertiría en el líder de los populares, facción cercana a los plebeyos, misma que confrontaría a los optimates, a la que pertenecía la élite de patricios y senadores.

Aunque en la primera guerra civil vencieron los segundos, y esto causó que Julio César tuviera que exiliarse, también le produjo un importante capital político pues heredaría el liderazgo de las mayorías. Este liderazgo se formalizó al volver a Roma y heredar, de otro importante tío, el título de pontífice máximo en el Colegio de Pontífices.

Desde entonces su ascenso fue vertiginoso. Como militar, obtuvo grandes victorias; como administrador al frente del gobierno de Hispania enriqueció al erario público y, de paso, se hizo de una gran fortuna, indispensable para seguir su carrera política.

Como al interior del Senado seguían existiendo grandes diferencias, César comprendió que era necesaria una alianza entre poderosos y la materializó al unirse con Craso y Pompeyo, fundando el primer triunvirato. Pero tuvo la inteligencia para quedarse en Roma mientras Craso hacía la guerra en Siria (donde murió) y Pompeyo ejercía el consulado en Hispania.

Con su enorme capacidad estratégica, César consiguió que más de un senador le debiese favores y, así, hizo que su protegido Publio Vatinio propusiera una ley por la que se le concedían, en calidad de Procónsul, tres legiones, las provincias de las Galias cisalpina y transpadana y la Iliria. Acumuló así suficiente riqueza y poder para el siguiente paso (para el que, por cierto, hizo toda la pantomima de no estar muy interesado): que el senado lo nombrara dictador y le permitiese reunir en sus manos todo el poder gubernamental. El senado se supeditaba a sus decisiones, convirtiéndose en una asamblea consultiva a la que podía escuchar o desestimar. Y, para completar su dominio total, los funcionarios públicos fueron obligados a prestar el juramento de no oponerse jamás a medida alguna emanada de él.

¿Se inspiraría en los faraones que había visto en Egipto, al lado de la también talentosísima Cleopatra? Quizás. Así lo narro en mi novela Volver a Roma, cuyo tema es, precisamente, una mirada interior a los dictadores. Te invito a leerla.

Porque todos los que han ejercido el poder dictatorial (abierta o veladamente) se han inspirado en este famoso romano que escribió mucho, legándonos un gran conocimiento y frases inolvidables y eternas, a veces espeluznantes como éstas: 

Al final, es imposible no convertirse en lo que los demás creen que eres.

El César debe ser una bestia sin corazón.


jueves, noviembre 10, 2022

SOR JUANA EN BOCA DE TODOS

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Como cada año, al celebrar un aniversario más del natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz, se reaviva, entre los intelectuales, la polémica infinita que rodea a esta figura de las letras mexicanas. Porque no hay persona que se precie de su cultura que no tenga una opinión sobre la Décima Musa. Que si es lo más portentoso que ha dado este país o que si es un ícono creado por intereses políticos. Si sus letras revelan un genio muy superior a la normalidad, además de una erudición poco común o era una poetisa ingeniosa y oportunista, que supo granjearse los apoyos necesarios para darse a notar. Que si escribía realmente ella, o alguien le ayudaba… y un sinnúmero de conjeturas alrededor de su vida personal, que llegan hasta a duelos de especialistas sobre la fecha exacta de su nacimiento, la legalidad de la unión de sus padres, las razones por las que pasó a formar parte de la corte virreinal, la identidad de los (o las) amantes que esconde su poesía, la adoración mutua entre la virreina y la monja. Las razones por las que dejó la corte para entrar en un convento, la moralidad de sus tertulias en el claustro de San Jerónimo… en fin, ensayos, biografías, discusiones, cuentos y novelas, llenan cientos de miles de páginas y los homenajes y actos conmemorativos se consideran una obligación de todo político, lector o no de Sor Juana.  

Tanto empeño y afán alrededor suyo se hace a veces chocante, al grado de inspirar también a algunos, como mi colega Beatriz Rivas que, en el libro de cuentos Las Revoltosas, con mucho ingenio, da voz a la Musa para pedir una tregua:

Sobre mí se han escrito más de dos centenas de libros, ensayos cuentos, novelas, tratados, prólogos e introducciones. Larga lista y, me perdonarán, pero sigue otra: biógrafos, historiadores, poetas, críticos literarios, novelistas y admiradores en general, mexicanos y extranjeros, ha intentado profundizar en mi obra, indagar sobre mis días, cuando todavía estaba viva y gozaba de salud plena. Los políticos me utilizan, inventando homenajes y aprovechando mi nombre en sus discursos superfluos.

Yo, por mi parte, he hecho un esfuerzo por leer lo que de mi persona se publica. Confieso que he abandonado algunos ensayos desde las primeras páginas e incluso, he tenido que deshacerme de algunas novelas pues, aunque tengo garantizada la vida eterna, aprecio el tiempo que le dedico a la lectura….y les aseguro que hay textos que no valen la pena… ¿Cómo se atreven a imaginar y a poner sobre papel mi vida íntima? ¿Quién les otorgó la autorización, que ni Dios tiene, de fantasear sobre mis intenciones, de explicar mis deseos?

Pero más allá de este simpático juego literario, debemos reconocer a Juana de Asbaje como una mujer de personalidad e inteligencia fuera de lo común y que su obra encierra no solamente un tesoro para la historia de la literatura, sino una inspiración para toda mujer con espíritu de excelencia, con voluntad de no permitir que un medio ambiente adverso le impida cumplir su misión y sus sueños. Sor Juana logró saltear muchos obstáculos de su condición y su tiempo. 

Al final, la cerrazón, la envidia y la misoginia comunes todavía en la estructura eclesiástica, parecieron doblegarla. Sin embargo lo escrito, escrito estaba y ya no pudo ni la Inquisición misma evitar que trascendiera todos estos siglos. Ese clero que primero la ensalzó y compartió su gloria, para después tenderle una trampa y obligarla a abandonar su trabajo intelectual, acabando con su esencia 

…parecer quiere el denuedo/ de vuestro parecer loco/ al niño que pone el coco/ y luego le tiene miedo…


jueves, noviembre 03, 2022

VIVIR PENANDO

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Estos días en que, dicen, las ánimas andan sueltas, quiero poner sobre la mesa algunos momentos personales, mis vivencias al escribir y al dar a luz a uno de mis hijos de papel, la novela titulada Por eso vivo penando, que ha alcanzado ya cinco ediciones desde 1999, tanto de editoriales comerciales como del Fondo Editorial del Estado de México.

Dicen que todo escritor debe dejar testimonio de su tiempo. También es cierto que la literatura no puede ser una crónica exacta, no se trata de un reportaje sino de la transformación de la realidad, de acuerdo con la visión y los sentimientos del autor. Ambas intenciones me hicieron escribir esta novela, la que yo llamo, con orgullo, la más mexiquense de mis obras. 

A través de las protagonistas: dos jovencitas, vecinas de Metepec, Alicia y Gloria, y de la gente con quien conviven, relato la vida cotidiana de éste, nuestro tiempo, y describo algunos rincones de nuestra tierra y sus alrededores. Alicia y Gloria han tenido, a su corta edad, vidas agridulces, con buenos momentos pero también con dificultades. Cada una emprenderá un trayecto distinto, de acuerdo a su temperamento y a las decisiones que toma en relación al entorno. Alicia, soñadora e idealista; Gloria, práctica y dura.  Ambas, aunque muy jóvenes, mujeres completas que se enfrentan a un futuro incierto, un mundo poblado de ataduras y de trampas; una serie de elecciones que irán formando su camino.

Pero no sólo tú, lector, serás testigo de las acciones, de los pensamientos y sentimientos de estas jovencitas. En el contexto de la novela aparecen fantasmas que miran a las chicas sin que ellas los descubran. Estos personajes encarnan momentos claves de nuestro pasado, situaciones y hechos cuyos efectos seguimos arrastrando. Surgidos de la historia, de la leyenda y hasta de rumores, de chismes que han pasado de generación en generación, cada uno de ellos toma la voz para contarnos su historia.

Así, el título de Por eso vivo penando adquiere sentido: penan las ánimas y a veces los vivos, atados a una idiosincrasia que hace difícil crecer sin dolor, especialmente, aunque tanto se hable de liberación, en el caso de las mujeres mexicanas.

Claro que todos reconocemos esa frase: Por eso vivo penando es un verso del Son de la Negra, canción que no puede faltar en ningún festejo en nuestro país, cuando entra el mariachi y nos pone la carne de gallina… y qué decir si la oímos en el extranjero, donde seguramente nos hará rodar las de San Pedro.

Elegí dicho título no solamente por esa condición femenina de andar penando, también por la filosofía que encierra la pieza en cuestión: a todos diles que sí, pero no les digas cuándo… Qué manera de resumir, en una línea, la filosofía del mexicano: sí, ahorita, sí, al ratito, sí, compadre, sí, mi amor… cuando no tenemos la menor intención de llevar a cabo el asunto en cuestión. Lo hacemos a todos los niveles: familiar, laboral, político.  

El Son de la Negra tiene también una parte muy romántica y poética: qué tal esa metáfora de ojos de papel volando. Imaginen qué mirada más seductora la que hizo pensar al autor en esos papelitos que caen suavemente, como copos de nieve.

Por eso vivo penando, la novela, busca englobar todo eso, hilvanado con un hilo alegre: el de la danza folklórica, presente en toda la obra. Gloria y Alicia acuden a la Casa de la Cultura de Metepec a practicar esta disciplina. Se presentan en el Cerro de los Magueyes y en Malinalco, en lo alto de la zona arqueológica. En cada una de sus exhibiciones atraen las miradas y las reflexiones de vivos y muertos.

Espero, amigos, que este libro, lleno de la magia de nuestra tierra, llegue a sus manos. Leer es una forma infalible para viajar sin penas. Y los libros se liberan de su penar al ser leídos… también nosotros, los autores, dejamos de penar cuando nos leen.


viernes, octubre 28, 2022

VÍCTOR HUGO

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Hay personajes que parecen salir de los libros, tomar vida y volverse inmortales.  Esos, los llamados personajes emblemáticos, que todos conocemos aunque hayamos olvidado a qué obra pertenecen y quién fue su autor.

Quizás el más claro ejemplo de este fenómeno sean los caracteres creados por Shakespeare, el dramaturgo inglés universal, que concibió seres eternos como Romeo y Julieta, Otelo, Hamlet o Macbeth.

Todo autor aspira a trascender de esa manera, marcando para siempre la cultura del género humano. Son los grandes, los gigantes de la literatura.

Entre estos genios de la pluma, hoy quiero referirme a un autor francés, creador, por ejemplo, de Quasimodo, el jorobado de Nuestra Señora de París, y de Cosette, Marius y Jean Valjean, los entrañables héroes de Los Miserables.

Se trata, desde luego de Victor-Marie Hugo, conocido solamente como Víctor Hugo, un verdadero fenómeno de la creación literaria, un súper hombre de la pluma que nos legó una obra tan vasta, que se dice que un lector asiduo tardaría unos diez años en leer las obras completas de este autor, incluyendo los millares de cartas, apuntes, artículos y, desde luego, su obra dramática, poesía y novelas. A los catorce años decidió convertirse en escritor, en un gran escritor, y anotó: seré un Chateaubriand o nada. Y fue sin duda mucho más que ese modelo.

Pareciera –nos dice Mario Vargas Llosa en su libro La tentación de lo imposible— que la vida de alguien que generó toneladas de papel borroneadas de tinta fuera la de un monje laborioso y sedentario, confinado los días y los años en su escritorio… Pero no, lo extraordinario es que Víctor Hugo hizo en la vida casi tantas cosas como las que su imaginación y su palabra fantasearan, pues tuvo una de las más ricas y aventureras existencias de su tiempo.  Entre estas aventuras de que habla Vargas Llosa sobresalen desde luego los asuntos amorosos, para los que tenía una energía inacabable. Tuvo una esposa, Adèle, y una amante perenne, Juliette Drouet. Pero además de ellas, encontraba la manera de seducir diariamente a mujeres de todas edades y condiciones sociales.

La política, como podrán imaginar, fue también uno de sus campos de acción. En él pasó de ser el más ardiente bonapartista, pasión heredada por su padre que fuese general napoleónico y él mismo, en la adolescencia, paje de José Bonaparte, al más feroz detractor de Napoleón III, a quien llamó Napoleón el pequeño, en el panfleto político donde convocaba al pueblo a un levantamiento armado en contra del dictador. Desde luego, esto le costó caro: su familia fue encarcelada y él vivió en el exilio hasta la proclamación de la República.

Y también se ocupaba de política internacional. Admiraba a Benito Juárez, pero no aprobó su decisión de hacer ejecutar a Maximiliano de Habsburgo, y le dirigió una carta pidiéndole clemencia en estos términos:

Escuchadme, ciudadano presidente de la república de México. Acabáis de enterrar las monarquías bajo la democracia. Habéis demostrado vuestro poder; ahora enseñadles vuestra clemencia. Después del rayo, que vean la aurora…

Sin embargo, la decisión de Juárez estaba tomada y no hizo caso a esta petición de clemencia ni a ninguna otra. Entre los hubiera quedará la otra historia posible.

jueves, octubre 20, 2022

GUADALUPE VICTORIA

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Bien cierto es que la historia suele tratar injustamente la memoria de algunos personajes. En la gesta de la Independencia nacional hay héroes a los que ahora quizá sobredimensionamos y otros, cuya participación resultó crucial en su momento, a los que apenas nombramos en estos días.

De uno de ellos quiero ocuparme esta tarde. Para poner un poco de emoción, omitiré su nombre hasta el final de este espacio, con el deseo de que ustedes, amigos, lo adivinen y se comuniquen a esta estación.

El héroe en cuestión era originario de la provincia de Nueva Vizcaya, en donde nació en 1786. Huérfano desde la infancia. Hizo estudios en el seminario, que se pagaba haciendo copias de textos de gramática latina que vendía a sus compañeros. Consiguió mudarse a la Ciudad de México e inscribirse en el Colegio de San Idelfonso para estudiar derecho civil y canónico.

Se alistó en el Ejército Insurgente en 1812, bajo las órdenes de Hermenegildo Galeana, lugarteniente de Morelos. Junto con ellos participó en el sitio de Cuautla; sobresalió durante la toma de Oaxaca, cuando nadie se atrevía a cruzar un foso, él lanzó su espada otro lado y exclamó: ¡Va mi espada en prenda, voy por ella! Luego cruzó a nado el foso y cortó la cuerda de un puente, lo que permitió la entrada de las tropas insurgentes a la ciudad.

Comandó las fuerzas insurgentes en Veracruz, donde avanzó con éxito al principio, sin embargo, tras varios reveses, se vio obligado a esconderse en la selva durante cuatro años. Salió para unirse al Ejército Trigarante pero al poco tiempo de la entrada triunfal a la capital, se enemistó con Iturbide, pues no aceptaba otra forma de gobierno que no fuese la república. Se le detuvo como conspirador, pero escapó de la cárcel para volver a ocultarse en la selva veracruzana.

¿Ya lo tienen? Voy a ayudarles un poco: tres de sus cuatro nombres de pila eran: José Miguel Ramón… aunque pasaría a la historia con un alias… sigo:

Se unió a Antonio López de Santa Anna en el plan de Casamata para derrocar al emperador Iturbide. Una vez ganada esta revuelta formó parte del triunvirato que ocupó el poder ejecutivo en el gobierno de la República, hasta que se eligiese democráticamente a un presidente.

La elección recayó precisamente en su persona: ¡Por supuesto, hablamos de José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, alias Guadalupe Victoria, primer presidente de México!

Había cambiado su nombre desde aquella, su inolvidable victoria, la toma de Oaxaca, que agradecía en buena parte a la Virgen de Guadalupe, patrona de los insurgentes.

Este hombre realizó importantes acciones de gobierno, que poco pudieron lucirse por la lastimosa situación social, política y económica en la que había quedado el país después de 11 años de guerra y la fuga de capitales españoles. Pero a él le debemos la creación de la hacienda pública y la abolición de la esclavitud, que fue declarada el 16 de septiembre de 1825, cuando celebró por primera vez el Grito de Dolores. Además, estableció el Colegio Militar, restauró la Ciudad de México, mejoró la educación, concedió amnistía a los presos políticos, estableció planes para un canal en el Istmo de Tehuantepec, abrió nuevos puertos para la navegación, comenzó la construcción del Museo Nacional, creó guarniciones en Yucatán para prevenir y contrarrestar los intentos de reconquista española. Creó la Marina Armada, lo que permitió que su mayor logro: la completa independencia de México cuando el general Miguel Barragán y el capitán Pedro Sainz de Baranda derrotaron el último bastión español en San Juan de Ulúa. En la política, sus acciones fueron conciliadoras, intentó aplicar una política que atrajera a todos, y formó su gabinete con miembros destacados de las diferentes facciones. Sin embargo, enfrentó la intolerancia religiosa ante la libertad de expresión y prensa, establecidas en la Constitución, la cual respetó escrupulosamente. Siempre honesto y bienintencionado, rechazó en dos ocasiones los intentos norteamericanos de comprar Texas, llegando a ofrecer 5 millones de dólares (y quizás una buena comisión para él).

A pesar de todo, la traición nunca dejó de acecharlo y fue derrocado por un levantamiento que encabezó su propio vicepresidente, Nicolás Bravo.

Aquejado por la epilepsia, se retiró a la fortaleza de Perote, sede entonces del Colegio Militar que él mismo había fundado. Allí murió el 21 de marzo de 1843.

jueves, octubre 13, 2022

MAXIMILIANO DE HABSBURGO

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El paso es la muerte, el trote es la vida; el galope, la felicidad.

Maximiliano de Habsburgo


Era un 19 de junio de 1867.  Después de un juicio sobre el cual todavía la historia no termina de dar su veredicto, el hasta entonces segundo emperador nuestro país, coronado bajo el título de Maximiliano I de México, pero conocido por sus enemigos como “el austriaco”, sería pasado por las armas junto con dos de sus generales: Miramón y Mejía.

Hasta hace poco, la historia oficial, que hizo de don Benito Juárez un ser de tinte sobrehumano, no reconocía al archiduque ni una sola cualidad, ni como gobernante, ni como ser humano. Tampoco a sus compañeros de triste destino, Miguel Miramón, quien fue, dentro de su ideología conservadora, un incansable luchador, y Tomás Mejía, indígena fiel a sus principios.

En años recientes, algunos autores han vuelto a la figura de Maximiliano con el fin de revalorarla a la distancia. Armando Fuentes, “Catón”, en su crónica novelada “La roca y el ensueño”, hace de Maximiliano un héroe y de Benito Juárez un villano. En la orilla opuesta, José Manuel Villalpando, en la biografía novelada “Yo Emperador”, intenta recrear a un Maximiliano maquiavélico, interesado, egoísta y manipulador; un personaje que no se sostiene a través de la narración. Con perfil parecido nos lo presentan en la serie de Netflix, “La Emperatriz”, de reciente estreno.

En el centro de estos extremos, se encuentra un autor austríaco, Konrad Ratz, que ha dedicado varios años a la investigación de las fuentes directas y la valoración de la bibliografía existente sobre el personaje. Sus investigaciones, junto con las de muchos otros especialistas, me ayudaron enormemente a la construcción de un Maximiliano con cualidades y debilidades, sin dejar a un lado las importantes fuerzas internacionales que incidían sobre el curso de nuestra historia, según cuento en mi novela El Cuervo y el Halcón. 

Comparto con ustedes, amigos, en honor a quien murió gritando “¡Viva México!”, este listado de aforismos que el propio Maximiliano de Habsburgo escribió para normar su vida, y que traía siempre consigo, en una tarjeta que guardaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Conocerlas nos acercará un poco al ser humano que, aunque de manera equivocada, dio su vida por nuestro país.

El espíritu domina al cuerpo y lo mantiene dentro de los límites de la mesura y la moralidad

No mentir nunca, ni siquiera por necesidad o vanidad

Ser afable con todo el mundo

Justicia en todo y con todos

No hablar mal del prójimo

No responder irreflexivamente

No blasfemar ni decir obscenidades

No decir nada indecoroso, aunque denote ingenio

No tener supersticiones pues son el fruto del temor y la flaqueza

No bromear con los subordinados; no conversar con la servidumbre

Dispensar finas atenciones y consideraciones a las personas que nos rodean

Teniendo razón, usar energía férrea con todos

No burlarse nunca de la autoridad ni de la religión

No entusiasmarse, sino moderarse

Oír a todos, confiar en pocos

No dejarse arrastrar por la primera impresión

No quejarse nunca, es un signo de debilidad

Distribuir siempre el tiempo en muchas y regulares ocupaciones

Al juzgar las faltas ajenas, pensar en las propias

A cada paso, pensar en las consecuencias

Buscar la soledad para pensar

Tomar las cosas con cabeza fría

A todo le llega su tiempo

Nada dura eternamente

Cállate cuando no tengas otra cosa mejor que hacer

Dos horas de ejercicio diario

Estando indispuesto, aislarse del mundo en absoluto

jueves, octubre 06, 2022

EL ARCÁNGEL MIGUEL

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Víctima de la salvaje costumbre –que ya sería hora de erradicar— de “tronar cohetes” y, entre más sonoros, mejor, me cuesta un poco concentrarme para compartir con ustedes el origen y lo hermoso de las fiestas en honor de San Miguel Arcángel.

Este ser celestial, cuyo nombre en hebreo significa “¿quién como Dios?”, aparece como una devoción extendida en muchas religiones y un ser mítico de particular importancia en la historia de varias culturas, que coinciden en considerarlo el jefe de los ejércitos celestiales y el vencedor de Luzbel o Lucifer, el demonio.

En el judaísmo y la tradición rabínica, se le reconoce como el protector del pueblo de Israel y amparador de las sinagogas. También la iglesia católica lo considera su protector, mientras que para el Islam tiene el segundo lugar después de Gabriel.

Algunas iglesias protestantes le dan un significado aún mayor, equiparándolo con Jesucristo.

Aquí y allá, se cuentan sus diversas apariciones, tanto para informar de los designios divinos como para ayudar a los humanos a vencer al Maligno. Y rara vez lo veremos desprovisto de su portentosa espada.

Desde luego, en la Nueva España los evangelizadores aprovecharon muy bien al arcángel guerrero para atraer a los naturales. Y les vino como anillo al dedo para suplantar a Quetzalcóatl, la deidad multifacética emplumada (como las alas de Miguel), que los protegería de otros ídolos diabólicos.

Aquí en Malinalco, centro iniciático de los guerreros de élite, donde el templo principal, el Cuauhcalli, se relacionaba con ese dios águila y serpiente a la vez, la fiesta del 29 de septiembre, dedicada a San Miguel, es tan importante como la del 6 de agosto, la del Divino Salvador.

El elemento más bello y entrañable de esta fiesta son las cruces de pericón, hechas con ramos de esa pequeña flor amarilla, de intenso tono parecido a la de cempasúchil, cuyo nombre autóctono es flor de Yautli; se le llama también hierba de san Juan o flor de pericón.

El uso de esta flor se desprende del relato de la batalla entre san Miguel y Satanás, en un campo florido, que los frailes contaran a los indígenas. Una vez que el arcángel venció a su oponente, erradicó las tinieblas de ese campo que relució como si las flores tuvieran luz propia.

Las cruces de pericón se colocan en las puertas de las casas para evitar que el demonio que se suelta, dicen, la noche del 28, entre a los hogares.

El pueblo se engalana con esas cruces de flores frescas que le dan un aspecto bellísimo. Yo, por supuesto, las he colocado… no sea que venga el chamuco a plagiarme algún texto, aprovechando que estoy atarantada por el ruido de los cohetes.

Soñar...

Mi mayor placer es soñar. Soñar dormida y más, despierta. Dejar volar la imaginación y tratar de convertir esos sueños en palabras.

EL NIÑO BENITO JUÁREZ

--> DE LIBROS Y OTROS PLACERES Un personaje que no debemos olvidar, por su importantísimo legado a la formación de este país, es...