Mis novelas

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jueves, enero 25, 2024

BENEDETTI, LA VIDA Y EL AMOR

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Hoy quiero recordar a Mario Benedetti, el imprescindible escritor uruguayo, quien vivió una larga vida, con momentos muy duros: la necesidad de abandonar los estudios prematuramente para mantenerse; el exilio, lejos de su amada esposa; la penosa enfermedad y muerte de ella. Este hombre generoso, sensible, queridísimo por sus numerosos amigos, fue autor de una obra extensa que abarcó todos los géneros, alrededor de dos ejes fundamentales: el amor y la conciencia social. Su estilo sencillo, su decisión de llevar a la literatura el hablar de su gente, la profundidad de sus pensamientos, lo sorpresivo de sus imágenes poéticas y la ternura que provocan sus palabras, le permitieron la inusual suerte de ser a la vez popular y reconocido por varios críticos, aunque algunos menospreciaron su obra debido, precisamente, a su sencillez. A pesar de sus detractores, Benedetti recibió galardones por todo el mundo y se convirtió en referente de la poesía latinoamericana y, también, en un best seller.

En esta era del cine, la televisión y las redes, pocos poetas han atraído, como él, lo mismo a jóvenes que a adultos.

Sería imposible decir cuál de sus cerca de ochenta libros es el más importante. Elegir entre el Benedetti cuentista, el novelista o el autor dramático, capaz de hacernos estremecer con obras como Pedro y el Capitán, Montevideanos o La Tregua.

Pero hoy que su vida física se ha extinguido, esa vida que vibró con el amor, como él mismo lo aseguró en el prólogo de su poemario El amor, las mujeres y la vida, y encontró en ese misterioso sentimiento la inspiración de sus más bellos poemas, quisiera honrar su memoria recordando éste, que guardo siempre entre mis poesías favoritas:

Corazón coraza

Porque te tengo y no

porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

 

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

 

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

 

Y también, amigos, este otro poema, que cobra el valor de un testamento, un vaticinio de la eterna permanencia de la fascinante obra de este talentoso uruguayo.

 

Chau número tres

Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.

 

Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.

 

Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.

 

Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.

 

Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.

 

Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.

 

Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.

 

Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.

 

Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

jueves, enero 18, 2024

GARIBALDI, UN REVOLUCIONARIO QUE DEJÓ HUELLA

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

¿Por qué se puso el nombre de Plaza Garibaldi a ese lugar famosísimo, ubicado en el corazón de la Ciudad de México, visita obligada para los turistas, a dónde acuden los jóvenes enamorados en busca de un grupo de músicos para llevar serenata, o a ahogar su despecho en tequila, en ponche de granada o toritos, oyendo canciones de ardido en el Salón Tenampa o en otro de los bares tradicionales de ese lugar?

Pocos nos hemos hecho esa pregunta, formulada en estos días por un amigo italiano, a quien intriga que el héroe de la unidad de su patria se honre en este sitio que, aparentemente, nada tendría qué ver con él.  La respuesta sorprenderá a muchos.

Resulta que la Plaza Garibaldi no lleva ese nombre en honor del legendario Giuseppe Garibaldi, héroe del Risorgimento italiano, incansable guerrillero que luchó también en América del Sur, al frente de la Legión Italiana que contribuyó, en 1846, a la Independencia uruguaya. Para entonces, Giuseppe ya había pertenecido al movimiento Giovine Italia, fundado por Giuseppe Mazzini, que fracasó en el intento de liberar a su país del yugo austriaco, en 1834. A causa de esta derrota, Garibaldi se exiló primeramente en Brasil, donde conoció a Ana Ribeiro da Silva, “Anita”, quien sería por años su compañera de armas, esposa y madre de cuatro de sus hijos.

De Sudamérica, Giuseppe volvió a Europa para ponerse a las órdenes del Papa Pío IX, quien comenzó su reinado eclesiástico con un sello marcadamente liberal y fue un gran apoyo para el movimiento de unidad de los estados italianos, por entonces divididos en varios reinos, muchos de ellos sojuzgados por las grandes potencias de la época.

La suerte se acercó y se alejó varias veces del incansable y tenaz Garibaldi, quien consiguió, finalmente, al frente de sus legendarios Cacciatori delle Alpi, la unidad de Italia, entregando la corona de esta nación a Vittorio Emmanuelle, monarca constitucional.

Esta época crucial en la historia italiana, es el tema de la novela El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, que fue llevada al cine con Burt Lancaster, Gina Lollobrigida y Alain Delon en los papeles estelares. Un clásico de la literatura y también del cine.

Un nieto del ídolo italiano, heredero no sólo del nombre: Giuseppe Garibaldi, sino también de la pasión revolucionaria, luchó, con el grado de teniente coronel, en las filas de Pancho Villa. Su destacada actuación en la batalla de Nuevo Casas Grandes, le dio fama entre las filas villistas. De ahí que se decidiese inmortalizar su nombre bautizando con él la plaza que hasta entonces se llamara Pila de la Habana. Parece ser que poco después de la gloria militar, Garibaldi cayó de la gracia de Villa, quien quizás se sintió opacado por el italiano, y lo echó de sus filas después de la batalla de Juárez, en 1911; pero no pudo evitar que pasara a la historia.

El nombre de Plaza Garibaldi se ha extendido por el territorio de los Estados Unidos. En casi todas las ciudades donde las colonias mexicanas son numerosas, existen restaurantes y bares con dicho apelativo, en donde se pueden degustar platillos mexicanos, beber tequila y escuchar música de mariachi.

Finalmente, el nieto del héroe italiano se convirtió en figura emblemática, relacionada con la fiesta más que con la lucha. ¿Pero no fue nuestra Revolución, en muchos momentos, una celebración mitad trágica, mitad gozosa, en esa dualidad tan mexicana? 

viernes, enero 12, 2024

CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA UN HÉROE CULTURAL DEL VIRREINATO

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Cuando pensamos en la literatura mexicana del periodo colonial solemos limitarnos a mencionar a Sor Juana Inés de la Cruz, la llamada Décima Musa, cuya genialidad, diversidad de conocimientos e intereses, se presentan a veces sin considerar el contexto, la época y a otras figuras contemporáneas de la célebre monja.

Hoy quiero referirme a un personaje fascinante, contemporáneo y amigo personal de Sor Juana: el escritor, catedrático, científico y capellán del Hospital del Amor de Dios, don Carlos de Sigüenza y Góngora.

Hijo de un maestro de la corte española, y emparentado con el poeta culterano Luis de Góngora, Carlos nació en la Ciudad de México en 1645. Recibió su primera educación en casa, junto con sus siete hermanos, de manos de su padre. Después ingresó colegio jesuita de Tepotzotlán para iniciar sus estudios religiosos, los mismos que continuó en Puebla. En 1667 fue expulsado de la orden por indisciplina. Regresó a la Ciudad de México e ingresó a la Universidad Real y Pontificia. En 1672 asumió el cargo de catedrático de astrología y matemáticas. Ocupó esa cátedra durante 20 años, realizando contribuciones notables, mientras desempeñaba simultáneamente el cargo de capellán del Hospital del Amor de Dios.

En 1681 Sigüenza escribió el libro Manifiesto filosófico contra los cometas, en que trataba de calmar el temor supersticioso que provocaba en la gente este fenómeno cósmico. El jesuita Eusebio Kino criticó fuertemente este texto desde un punto de vista aristotélico-tomista, pero, lejos de intimidarse, Sigüenza respondió publicando su obra Libra astronómica y philosóphica (1690), donde fundamentaba rigurosamente sus argumentos sobre los cometas según los conocimientos científicos más actualizados de su tiempo; citando autores como Copérnico, Galileo, Descartes y Kepler.

Imaginen cuánto tenían en común este hombre y su amiga Juana de Asbaje, con quien pasaba horas intercambiando saberes y sinsabores en el claustro de San Jerónimo. Ambos con profundos conocimientos y diversos intereses; los dos, atacados por la cerrazón, la envidia y el autoritarismo de jerarcas de la iglesia.

Las intensas lluvias de 1691 anegaron los campos y amenazaron con inundar la ciudad, y una plaga, consecuencia de toda esa humedad, consumió los trigales. Sigüenza utilizó un aparato precursor del microscopio para descubrir que la causa de la plaga era el Chiahuiztli, un insecto semejante a la pulga. Como consecuencia de este desastre, hubo al año siguiente una severa escasez de alimentos que provocó un motín popular. Las multitudes saquearon los comercios de los españoles y provocaron incendios en los edificios del gobierno. Sigüenza logró rescatar del incendio la biblioteca de la ciudad, salvándola de una gran pérdida.

Como cosmógrafo real de la Nueva España trazó mapas hidrológicos del Valle de México. En 1693 fue enviado por el virrey como acompañante del almirante Andrés de Pez en un viaje de exploración al norte del Golfo de México y en especial a la península de Florida, donde trazó mapas de la bahía de Pensacola y de la desembocadura del río Misisipi. Probablemente esta experiencia inspiró su novela de aventuras marinas Los infortunios de Alonso Ramírez. Aunque se pensaba que ese libro era una pura ficción, algunos historiadores modernos han ofrecido pruebas documentales que constatan que Los infortunios no es ficción sino un relato autobiográfico, recogido por Sigüenza y Góngora de voz del propio protagonista. En él se narra la vida azarosa de un portorriqueño de ese tiempo, quien fue cautivo de piratas ingleses.

En sus últimos años, Sigüenza y Góngora dedicó mucho tiempo a coleccionar material para una historia del México antiguo. Desafortunadamente, la muerte prematura interrumpió este trabajo que no fue retomado hasta siglos después, cuando la conciencia criolla se había desarrollado lo suficiente para interesarse en la identidad de su nación.

Al morir donó su valiosa biblioteca con más de 518 libros al Colegio Jesuita y ordenó que su cuerpo fuera entregado a la medicina, para que se encontrara la cura contra el mal que provocó su muerte.

jueves, enero 04, 2024

LOS REYES MAGOS

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Entramos ya, amigos, al ciclo de festividades que hemos dado en llamar “Puente Guadalupe-Reyes”. Desde el 12 de diciembre no paramos de fiestas tradicionales –casi todas de origen religioso—. Comeremos muchos antojitos: tostadas, buñuelos, pozole, mientras entonamos las Posadas. Disfrutaremos del bacalao, el revoltijo a base de romeritos, pavo y ensalada navideña, sin faltar los deliciosos turrones. Para terminar el puente, nos reuniremos con familiares y amigos alrededor de una rosca de reyes, acompañada de espumoso chocolate caliente. ¡Qué rico! 

Luego, la vida volverá a la normalidad. Los niños guardarán sus juguetes nuevos, para volver a clases. Los adultos estaremos de nuevo en el trabajo y, más de uno, tendremos entre nuestros propósitos urgentes recuperar la línea… es decir, de vuelta a la lechuga y el pollo asado…  Pero nos quedará el buen sabor de boca, la satisfacción de haber convivido con seres queridos y estaremos motivados a comenzar un nuevo año con mucha energía.

Hoy quiero compartir con ustedes los vuelos de mi imaginación a propósito de los Reyes Magos, estos seres legendarios que, cuenta la tradición, viajaron desde Oriente, guiados por una estrella, para conocer a un gran rey, el Mesías esperado por los judíos.

Hace ya muchos años, en mi primera novela “Con una sola mirada tuya”, reviví esta escena, relatada por una niña que pudo ser testigo de aquellos acontecimientos:

  Los hombres volvieron del templo llenos de excitación. En el pueblo se rumoraba que llegarían unos gentiles, ricamente ataviados y viajando con gran escolta. Eran originarios de Oriente y se encontraban en Jerusalén.  Se decía que eran tan importantes que el propio rey Herodes los hospedó en su palacio.

 Horas más tarde, cuando la extraña estrella se colocó nuevamente sobre la casa, llegó efectivamente una gran caravana. Mis primos y yo atisbábamos boquiabiertos por la ventana. ¡Ni en sueños hubiese podido imaginar tal espectáculo! Grandes animales que yo desconocía, cubiertos con telas bordadas en oro y plata, llevaban sobre sus lomos bultos igualmente decorados. Tres de aquellas bestias cargaban una especie de tiendas, con no menos adornos. Caminaban delante de cada una, hombres de oscura tez, llevando las riendas de los animales. Me acerqué al oído de mamá y le pregunté en secreto:

  -¿Es alguno de ésos el rey Salomón del que me has hablado?

  -¡No hija! -exclamó riendo-. Salomón murió hace ya cientos de años.

  -Entonces ¿quienes son?- pregunté con voz cada vez más fuerte.

  Ella llevó el dedo a sus labios pidiéndome silencio. Entonces, uno de los hombres que venía a pie, se acercó a la puerta y preguntó por el dueño de la casa. Tío Natán salió, y el hombre le dijo:

  -Mi amo el jeque Melchor, y sus amigos, los jeques Gaspar y Baltasar, solicitan permiso para entrar en tu casa a hablar contigo.

  -Mi puerta está siempre abierta a los viajeros-, contestó mi tío, visiblemente nervioso-, siempre que estén dispuestos a respetar nuestras costumbres.

  El hombre hizo una seña a sus compañeros y los animales se arrodillaron lentamente. Se abrieron los cortinajes y salieron de cada una de las tiendas los mencionados jeques. Solamente ellos tres y su intérprete entraron en la casa, el resto de la caravana permaneció afuera.

  Mi tío les ofreció asiento inmediatamente, y tía Esther sirvió vino y puso sobre la mesa frutas secas, aceitunas, pan y queso.

  Melchor ordenó al intérprete comenzar a hablar, para explicar el motivo de su visita.

  -Los jeques Melchor, Gaspar y Baltasar son hombres muy sabios, dedicados a estudiar la luna y las estrellas. Han realizado este largo viaje desde el Oriente, siguiendo a la estrella nova que actualmente se encuentra sobre tu casa. Esta estrella ha tenido un comportamiento diferente al pronosticado según sus estudios, despertando en ellos mayor interés. Desean estar lo más cerca posible de ella cuando haga explosión y se produzca la "lluvia de estrellas". Como éste es el lugar exacto bajo el astro de acuerdo a sus cálculos, los jeques solicitan tu permiso para instalar su campamento aquí, al lado de tu casa. Por supuesto se comprometen a no causarte inconvenientes, salvo el movimiento de su grupo de esclavos y animales.

  Tío Natán permaneció pensativo un rato, halándose la barba. Antes de responder buscó los ojos de mi padre como pidiendo su opinión. Papá se acercó a él, aconsejándole que preguntase cuánto tiempo calculaban permanecer allí.  El esclavo respondió al instante:

   -Mi amo piensa que la estrella no durará más de dos o tres noches.

   -Di a tu amo que mi familia y yo estaremos honrados con su presencia- expresó entonces tío Natán- y cualquier cosa que necesiten no titubeen en pedirla.

   Quizás fue exactamente así… ¿no creen amigos? Pero si alguno tiene otra versión de la historia, no dejen de compartirla conmigo…

viernes, diciembre 29, 2023

EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2023

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Alfred Nobel, el científico millonario que legó su fortuna a la fundación que otorga los galardones más importantes del mundo, era aficionado a las letras; tanto, que llegó a escribir varios poemas en inglés además de la sorprendente obra de teatro titulada Némesis.

No es extraño, pues, que entre los premios que otorga la fundación Nobel se encuentre uno destinado a los creadores de literatura. Pero cabría preguntar quiénes pueden obtener esa distinción y cuál es el procedimiento para otorgarlo.

La Academia Sueca, compuesta por dieciocho miembros, es la responsable de seleccionar a las personas que serán laureadas. Como en las demás áreas, la elección del mejor candidato para el premio de literatura es responsabilidad de un Comité, compuesto por cinco personas, que valoran las propuestas recibidas. Para que una propuesta sea considerada, debe provenir de los miembros de la Academia Sueca u otras academias, instituciones o sociedades similares; de profesores universitarios de literatura o lingüística, de presidentes de sociedades de autores que sean representativas de la producción literaria en sus respectivos países o de quienes hayan obtenido el premio en años anteriores.

El procedimiento se desarrolla a lo largo de todo el año. Para el mes de abril, el comité deberá haber estudiado cuidadosamente las propuestas y seleccionado entre 15 y 20 nombres de candidatos preliminares. En mayo dicha lista se reducirá a solamente 5 candidatos para ser estudiados por los miembros de la Academia, quienes dedicarán todo el verano a leer y analizar la obra y merecimientos de cada uno de ellos. En el mes de septiembre, de acuerdo con los reportes de los miembros de la Academia, se lleva a cabo la discusión y votación para elegir al ganador, quien debe obtener más de la mitad de los votos. En el mes de octubre se anuncia la decisión final. Si el elegido acepta, acudirá a Estocolmo el 10 de diciembre, para recibir, durante la Ceremonia solemne presidida por el monarca sueco, una medalla, un diploma y un documento que confirme el premio económico, el cual asciende aproximadamente a un millón de dólares.

Este año el galardón más importante del mundo fue concedido al noruego Jon Fosse, nacido en 1959, quien se destaca como uno de los escritores más importantes de esta época, según afirmó Anders Olsson, presidente del Comité del Nobel de la Academia Sueca. "La singularidad de Fosse es totalmente evidente. En su radical reducción del lenguaje y la acción dramática, expresa las emociones humanas más poderosas de ansiedad e impotencia en los términos cotidianos más sencillo. Fosse es, sobre todo, un dramaturgo que se destaca por su capacidad para evocar la pérdida de orientación del ser humano y así, acceder a una experiencia más profunda y cercana a la divinidad. Fosse combina fuertes lazos locales, tanto lingüísticos como geográficos, con técnicas artísticas modernistas", afirmó el comité sobre su obra, calificándola al tiempo de cálida y con mucho humor.

Su obra consta de unas 40 obras de teatro, además de varias novelas, poesía, ensayos, libros infantiles y traducciones.

De su novela Mañana y tarde, comparto este fragmento, amigos, una probada de su voz narrativa.

…hacía mucho que Olai le había dicho a Marta que el niño que llevaba en el vientre se llamaría Johannes, por su padre, y ella no había puesto objeciones, porque era lo suyo, dijo Marta, que el niño se llamara Johannes como el padre de Olai, piensa Olai ¿y por qué estarán ahora tan calladas ahí en la alcoba? ¿se estará complicando la cosa? Pero todo parecía ir bien cuando la vieja matrona Anna pasó por la cocina para coger más agua caliente, no, él no le notó a la vieja matrona Anna que la cosa fuera mal, no, piensa Olai, y enseguida se siente más sereno, la verdad es que de pronto se siente casi feliz, vaya, hay que ver cómo cambian las cosas, increíble, piensa Olai, y ahora un niño chico, el niño Johannes, verá la luz del mundo, porque el niño se ha hecho grande y fuerte en la oscuridad del cálido vientre de Marta, ha pasado de no ser nada de nada a ser una persona, una personita, pues sí, en el vientre de Marta le han salido dedos en las manos y dedos en los pies, y le ha salido cara, le han salido ojos y cerebro y quizá hasta algo de pelo, y ahora, mientras su madre Marta grita de dolor, el niño vendrá al frío de este mundo y aquí estará solo, separado de Marta, separado de todos los demás, estará solo aquí, siempre solo, y luego, cuando todo haya acabado, cuando llegue su hora, se descompondrá y volverá a la nada de la que salió, de la nada a la nada…

Dan ganas de seguir leyendo…¿cierto, amigos?


jueves, diciembre 14, 2023

ÁNGELES Y DEMONIOS

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

Recientemente leí, junto con mis queridos lectores de mis grupos, titulados Por el placer de leer, Los demonios de mi cuerpo, la más reciente novela de Sandra Frid, autora mexicana con mucho ángel, que seguramente recuerdan por alguna de sus excelentes novelas anteriores: La mujer que nació tres veces, cuya protagonista es Nahui Ollin, La danza de mi muerte, alrededor de la misteriosa historia de Nellie Campobello, o Reina de Reyes, en voz de la esposa del gran Alfonso Reyes, por nombrar algunas.

En esta nueva entrega, Los demonios de mi cuerpo, esta talentosa escritora regiomontana se ha introducido (como hizo en sus obras anteriores), en las entrañas de la protagonista, la poeta Pita Amor, conocida en su tiempo como la Undécima musa. Una mujer, la personaja, contestataria, rebelde y genial, parecida a la autora sólo en esta última característica, pues Sandra, a quien conozco desde hace más de 20 años, es tranquila, amable y elegante.

Con talento y oficio, la pluma de Sandra Frid nos lleva al mundo interior y al ambiente que rodeó a esta enorme poeta del siglo XX, a quien la historia tiene un tanto olvidada.

La novela, con un título muy atractivo, nos tiene en vilo a través de todas sus páginas. El lector no pierde el interés en ningún momento, pues Pita parece revivir, en carne y hueso, provocando sentimientos encontrados hacia sus desplantes y destellos de genialidad y, por ende, de lo que podría calificarse como locura.

Una época gloriosa de nuestro México, donde surgieron grandes figuras en todas las ramas del arte y Pita Amor no era la excepción.

Agradezco a Sandra Frid por esta lectura, y me atrevo a hacerlo a nombre de mis grupos, que ya se lo expresaron personalmente.

Comparto con ustedes un fragmento, que seguramente los llevará directo a la librería en busca de esta excelente novela.

Entonces el suelo se separó y Guadalupe se fue hundiendo en la fisura. Cuando logró moverse, se dirigió a la escalera. Con la vista perdida en el tapete arrasado por los años deseó, una vez más huir. Las varillas de latón, que sujetaban la alfombra a los peldaños, le parecieron los barrotes de una celda. “Huir”, pensaba a cada paso, “huir de esta casa en la que a nadie le importo”.

Levantó la mirada; en la pared envejecía un grabado del colegio inglés donde estudiaron los varones Amor; la finca normanda que su padre describía al recordar su niñez; San Gabriel, la hacienda por la que tanto lloró; el retrato del abuelo…

Huir. Un mareo la obligó a sostenerse del pasamanos. Al fin llegó a la planta baja. Vio la escalera que llevaba al den. Deseó entrar y quedarse un rato en aquel espacio prohibido, lleno de cuadros y artistas. Pero había tomado una decisión y ya nada la detendría.

Caminó hasta la puerta.

[…]

Apretando los dientes, cerró el portón.

[…] Miró la fachada. Los recuerdos le cayeron encima como los confites que ella y sus hermanos fabricaban para las posadas. Sacudió la cabeza para alejarlos y evitar que la obligaran a arrepentirse.

[…] Sonriente, echó a andar. A cada paso sus dudas se disolvían. En la esquina de Abraham González y Lucerna oyó las campanadas del reloj de la calle Bucareli. Estiró el brazo para detener un taxi. Antes de darle la dirección memorizada, le dijo al conductor:

-¡Soy libre!

sábado, diciembre 09, 2023

POESÍA DE CRISIS

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DE LIBROS Y OTROS PLACERES

En estos días en que todos quisiéramos más dinero del que tenemos para las compras, ofertas y celebraciones, nos damos cuenta que la crisis es un problema recurrente en nuestro pobre México que, desde que es país (y aún durante sus últimos años coloniales), no ha visto la suya más que en pequeños momentos, comparables a oasis en un gran desierto y que valdría la pena cuestionar si no fueron más bien espejismos propios de quienes vagan con sed en tales paisajes de arena.

Encontré entre mis curiosidades bibliográficas, un poema escrito durante la última década del siglo XIX, cuando la paz porfiriana presumía gran bonanza económica y gran parte de la riqueza de nuestro país se encontraba en unas pocas manos, la mayoría extranjeras.  Enrique Sort de Sanz, el joven poeta, era entonces un estudiante de derecho, becado por el gobierno. Con una pluma ágil y de manera muy ingeniosa, parodia su propia situación, parafraseando al famoso Nocturno a Rosario, de Manuel Acuña. Aquí parte de su poema:

LAMENTOS DE UN BRUJA.

*Cabe aclarar dos términos de aquella época: bruja se usaba para decir muy pobre, quebrado. Y la referencia a ingleses o Inglaterra, significa banqueros, pues era una actividad que se identificaba con aquella nación.

I

Pues bien, yo necesito

hablar de mi arranquera,

decirte que no aguanto

mi horrible situación;

le debo, te lo juro,

a la Inglaterra entera,

al sastre, al sombrerero,

al mozo, a la casera,

y hasta en la misma fonda

¡tengo una cuenta atroz!

II

Yo quiero que tú sepas

que ya hace muchos días

no salgo de mi cuarto,

pues temo que al salir,

hambriento y con mis penas

tan negras y sombrías,

si algún inglés me cobra,

hago una de las mías,

le pego un garrotazo

que no hay más que pedir. 

III

De noche, cuando a obscuras

me acuesto en mi tablado,

pensando que es muy triste

dormirme sin cenar,

por más que yo procuro

soñarme un potentado,

sueño que mis ingleses

al fin me han encontrado

y ya sin más esperas

¡me van a fusilar!

IV

Comprendo que los pesos

jamás han de ser míos,

comprendo que en mi bolsa

no se han de ver jamás,

y así y todo, los busco

con locos desvaríos,

y duros y pesados,

redondos y tan fríos,

en vez de amarlos menos,

los quiero mucho más.

V

A veces pienso en darles

mi eterna despedida,

ya no tener por ellos

tan bárbara pasión;

mas es en vano todo,

pues mi alma nunca olvida

que son tan necesarios

en esta triste vida,

que aquel que no los tiene

ni le calienta el sol. 

VI

Y luego que ya estaba

a punto de lograrlos,

el pagaré esperando

mi firma nada más,

el usurero avaro

gozándose en contarlos,

yo para mis adentros

jurando no pagarlos...

la pluma entre mis dedos,

la tinta en su lugar.

VII

¡Qué hermoso hubiera sido

gozar de aquellos duros

y sin pagarle a nadie

cuidarlos con amor,

tenerlos en secreto,

guardarlos muy seguros,

gastarlos poco a poco,

y alegre y sin apuros

sentirse casi, casi,

¡tan grande como un Dios!

VIII

¡Figúrate que hermosas

las horas de mi vida!

¡Qué copas, que cigarros,

qué opíparo festín!

Todo eso había de darme

La suma prometida;

Por eso hoy que he perdido

esta ilusión querida,

me siento entre los seres

el ser más infeliz.

XI

Bien sabe Dios que ese era

mi más hermoso sueño,

mi afán y mi esperanza;

mi dicha y mi placer,

bien sabe Dios que en nada

cifraba yo mi empeño

sino en gastar la plata,

muy pollo y muy risueño,

en toros, en licores,

¡en puros y en comer! 

X

Esa era mi esperanza;

mas ya que a sus fulgores

se opone mi renombre

de tracalero atroz,

adiós por la vez última,

amor de mis amores,

el sol de mis tinieblas,

consuelo en mis dolores,

mi más brillante ensueño,

mi adoración, ¡adiós!

Soñar...

Mi mayor placer es soñar. Soñar dormida y más, despierta. Dejar volar la imaginación y tratar de convertir esos sueños en palabras.

EL NIÑO BENITO JUÁREZ

--> DE LIBROS Y OTROS PLACERES Un personaje que no debemos olvidar, por su importantísimo legado a la formación de este país, es...